miércoles, 21 de marzo de 2018

10º Capítulo: La función de títeres



Sabía Manuel que en el Aposento no había ningún Sam ni ninguna tumba, pero también sabía que toda aquella escena había ocurrido, lo que explicaba la atención de las demás marionetas, excitadas mientras seguían la función. Aplaudían de vez en cuando y no se perdían una palabra, y cuando los dos títeres cantaban sus canciones, los demás daban palmas y se sumaban a la música como si se la supieran de memoria. Al ser todos de madera, los aplausos y las risas sonaban como una orquesta desafinada de castañuelas.

La acción se había parado con los aplausos, y una de las marionetas, un Perico de ojos alocados, preguntó al Aedo:

- ¿Y qué pasó entonces, abuelo de todos los abuelos?

Este se volvió y le dijo:

- Kalim y Kilam, los dos títeres nacidos en las manos de Sam, habían conseguido revivir al titiritero que los movía, y con ello decidieron construir un mundo adecuado a sus necesidades.

- ¿Pero como lo pueden hacer con el poco empuje que tiene Sam?, le preguntó Manuel, metido de lleno en la historia.

- Ya he dicho antes que los títeres, en su estado primigenio, tienen una imaginación extraordinaria, que ningún otro ser vivo hasta ahora ha igualado. Y la imaginación, cuando aparece de verdad, tiene más fuerza que cualquier otra cosa en este mundo.- Pero Kalim y Kilam son muy pequeños... como pueden tener tanta fuerza...

Así se expresó una marioneta bailarina que como todas las demás se había quitado los hilos de encima.

- Nosotros, las marionetas de hilo, siempre hemos mirado a nuestros compañeros de guante con desprecio, porque pensamos que somos superiores por el hecho de movernos con hilos, como si así escapáramos a la acción de la gravedad. Pero aún siendo eso en parte verdad, no puedes imaginar la fuerza y ??la energía que tienen estos títeres, sobre todo porque la extraen de la oculta que esconden sus manipuladores, los cuales ignoran esta fuerza, de la que no tienen ninguna idea. Kalim y Kilam tienen la suficiente para ir tirando, pero tarde o temprano deberán encontrar el secreto de su vitalidad. Esta es su misión. Si la encuentran están salvados. Pero si no la encuentran, todo habrá acabado...

- ¿Qué quieres decir, abuelo de todos los abuelos? ¿Que acabarán por morir y seguir así los deseos de este bobo de Sam?...

- Eso es, en efecto, lo que quiero decir.

- ¿Y como lo encontrarán? Si ni siquiera saben lo que están buscando....

- Lo saben, nosotros mismos se lo acabamos de decir, ¿no te das cuenta?...

Miran todos a Kalim y Kilam, que se habían detenido para escuchar la conversación de sus espectadores, y al darse cuenta de que la función debía continuar, se ponen ambos en acción, y todos pudieron ver de nuevo al pobre Sam con los dos títeres cosidos en los brazos.

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