lunes, 19 de marzo de 2018

8º Capítulo: Kalim y Kilam




- Kalim y Kilam!

Así se exclamó Manuel al oír aquella historia que le había puesto la piel de gallina.

- ¡Lo sabías, Manuel, estaba seguro de que lo sabías! Estos dos títeres que compraste en los Encantes son los mismos que un día tomaron vida en las manos de aquel deshauciado mortal.

- ¿Y quién era el de la porra?

- Uno de los títeres más viejos del universo. Él se sacrificó para reiniciar el antiguo contacto con los humanos. Después de aquella gesta heroica, desapareció para siempre, convertido en polvo de estrellas, ya que su naturaleza mágica no pudo resistir más tiempo en la superficie de la Tierra.

- ¿Y qué pasó con Kalim y Kilam?

Estos, al oír su nombre, se acercaron con curiosidad pero distantes, como si temieran las palabras del Poeta, al que guardaban temeroso respeto.

- Esta es una historia que pocos titiriteros conocen y que, sin embargo, se encuentra en el origen de muchas de las cosas que hoy pasan en el mundo.

Comprendió Manuel que el agujero surgido del huevo había convertido el Aposento en teatrillo donde desfilaba la historia entera del mundo, tal vez no la de los humanos, pero sí la de los títeres que en aquel momento saltaban enloquecidos por el taller, quiénes, al oír las palabras del Aedo, empezaron a callarse y se acercaron, como si ellos también quisieran asistir a alguna función que aquellos dos títeres de guante, Kalim y Kilam, iban a representar con la ayuda del Poeta.

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