lunes, 27 de agosto de 2018

Publicada la novela entera



El día 5 de agosto de 2018 se acabó de publicar en este blog el último episodio de la novela ‘El Titiritero, el Huevo, Barcelona y la Extravagancia’, cuyos sucesivos capítulos empezaron a salir el día 6 de marzo de 2018. 

El lector puede leer la obra entera ya sea en un único archivo (ver enlaces más abajo) o capítulo por capítulo (ver pestañas superiores del blog). Igualmente puede escoger a voluntad la versión en castellano o en catalán de la misma. 

Descargar novela entera en castellano aquí (archivo pdf)

Descarregar novel·la sencera en català aquí (arxiu pdf)

domingo, 5 de agosto de 2018

28º y último capítulo (2a parte): Dicho y hecho


 

Se sentaron en la misma mesa de las Ramblas donde les sorprendió el atentado de la funesta furgoneta asesina. Habían comido en un restaurante del centro y fue Quinqué quien insistió en regresar a aquella calle que tanto quería. Fumaban sus Brevas de Quintero con dos cafés delante. No muy lejos de donde estaban, un mar de flores cubría el centro de las Ramblas en homenaje a las víctimas, y una multitud de gente oraba a su alrededor,  como si se encontraran frente a un altar hecho de flores y velas.

- Vea, Manuel, hasta qué punto la extravagancia de la ciudad de Barcelona está íntimamente asociada al Tiempo, que para cumplir el trabajo que este suele hacer en meses y años, me refiero a curar las heridas y apaciguar las pasiones encontradas, aquí no ha tardado ni un día en realizarlas, como se puede ver en la respuesta de la gente local y de la de afuera, que han decidido convertir el horror del ataque criminal en la ocasión de saltar del uno al tres de la concordia en el tiempo de decir una avemaría. Una particularidad insólita, porque como le dije una vez, al Tiempo no le gusta asociarse a las extravagancias colectivas sino a las individuales, que le son más gratas. Y quizás sea éste uno de los secretos mejor guardados del carácter irresistible de la extravagancia de Barcelona, que al estar sustentada por individualidades fuertes como son las excentricidades de los arquitectos modernistas y de Gaudí en primera instancia, más la singularidad de las Ramblas, que como decíamos el otro día se caracteriza por ser una calle que pasa directamente del dos al tres de las diferencias exhibidas, es decir, que promueve y exalta que cada uno haga lo que le da la gana, ha seducido al mismo Tiempo en persona, lo que no es nada fácil.

Las Ramblas habían recuperado, en efecto, su pulso aunque se respiraba una atmósfera de excepcionalidad, como si todos los que la ocupaban, de dentro y de fuera, la miraran por primera vez, fijándose en unos detalles en los que antes nadie había caído: los camareros de bares y restaurantes, que habían ayudado a tanta gente, ahora vistos con una simpatía inmensa, algo impensable hace unos días; los vendedores de la Boqueria, los quioscos de flores o de periódicos, personas anónimas que sin embargo habían sido los primeros en auxiliar a las víctimas; ciertos aspectos del mobiliario urbano que habían quedado dañados por la furgoneta; las fachadas de los bares o los hoteles, donde tanta gente se había refugiado; y muchos otros detalles banales que ahora daban relieve y personalidad a la calle.

- También debo decirle, sin embargo, que los barceloneses deberían tener mucho cuidado en pedir más de la cuenta al Tiempo, especialmente en voliciones que no tengan nada que ver con la libertad individual y el respeto de las diferencias, porque de la misma manera que ahora ha actuado en beneficio de la ciudad, lo puede hacer en contra si se le exige ayuda para lo que no le gusta hacer, me refiero a las extravagancias impositivas. Por fortuna, el pueblo catalán, que en algunos aspectos sufre obsesivas inclinaciones colectivistas, tiene en cambio muy acusado el principio de la individualidad a ultranza, como han demostrado siempre sus espíritus más relevantes, que se han distinguido por llevar la contraria todos, pase lo que pase y caiga quien caiga. Es por ello que desde la agencia Mercurio somos optimistas respecto al futuro de la ciudad, que vemos siempre subida al carro de la excentricidad exaltada, gracias también a los continuos cuestionamientos de la que es objeto, a pesar de los conflictos y las discusiones que esto pueda generar. Ahora, si alguien me pidiera un consejo, yo le diría sin lugar a dudas: señores, opten por la extravagancia más acusada y huyan del punto medio. Y lejos de resignarse, opten siempre por el optimismo y la construcción.

Escuchaba Manuel sin escuchar, ya que si por un lado tenía muy presente los hechos ocurridos en las Ramblas, aún lo estaban más los que había vivido en su propia extravagancia, muy diferente de la de Barcelona, pero a la vez bien particular. Había sobrevivido al encuentro con Vulcano y a la implantación de los dos títeres Kalim y Kilam, que ahora sabía estaban para siempre asociados a su persona. Le irritaba saber que todo había sido una función representada en el Teatro de los Mundos de sus títeres, un teatrillo que sin embago era la misma vida. Y sabía que sin haber cambiado nada en apariencia, su persona había dado una vuelta de campana como una catedral. Toda la Extravagancia se había como quien dice concentrado en aquellos dos títeres y en sus dos manos, que encarnaban esa capacidad de hacer lo que uno quiere. Había incorporado el 'dicho y hecho' de los dos títeres, cuando los vio actuar en las manos del pobre Sam. 'Dicho y hecho', un principio absurdo que sin embargo se había incrustado en su persona, como si le hubieran implantado un nuevo órgano del que no sabía nada y del que lo tenía que aprender todo.

- Tiene razón de pensar lo que piensa, si me permite inmiscuirme en su pensamiento, y le tengo que decir que no es nada fácil disponer de estas facultades, sobre todo cuando uno vive fuera del mercado de las ambiciones, como es su caso. Imagínese el peligro que sería que los grandes ambiciosos de este mundo disfrutaran de los atributos del 'dicho y hecho', es decir, que tal como se piensa y se dice un deseo, se hace y se cumple. Por desgracia, tal es el caso de algunos de los más aclamados ególatras del planeta, que disponen de la mecánica y la aplican para sus intereses. Claro que una cosa es la mecánica y la otra el 'dicho y hecho', el cual por fortuna no se deja atrapar así como así cuando se le quiere utilizar para objetivos malos y despreciables. Y es que aquí hay un pequeño secreto, si me permite de nuevo meterme donde nadie me lo pide, que hay que saber y no deja de ser importante: entre el Tiempo y el 'dicho y hecho', que es tanto como decir la Voluntad, no hay trecho alguno sino una correspondencia directa e inmediata, que tiene que ver con lo que comentábamos el otro día en el Born, cuando decíamos que era un sitio que permitía juntar el tiempo con la voluntad. Pues esto es en realidad su 'dicho y hecho', que ocurre cuando la conciencia percibe y se hace suya el concepto del tiempo asociado al de la voluntad, que de alguna manera sustituye al espacio sin sustituirlo, para no ofender ni llevar la contraria al señor Einstein y a su teoría de la relatividad.

Y a pesar de que las palabras de Quinqué le entraban por un oído y le salían por el otro, como era su costumbre, sabía perfectamente Manuel que todo aquel asunto tenía que ver con la voluntad y con el tiempo, conceptos que desde siempre le habían intrigado y que en definitiva habían causado la preocupación obsesiva que acabó por poner el huevo de su extravagancia. Pero ahora el huevo y el Aposento habían quedado a años luz, como si aquella implantación de los dos títeres en sus manos hubieran rematado la aventura de la extravagancia, una aventura que en realidad había dado una vuelta sobre sí misma, ya que si por un lado había terminado, por el otro acababa justo de empezar.

- Fíjese, Manuel, que al igual que al tiempo le gusta llevar la contraria a las obsesiones colectivas y a sus delirios patrióticos y totalitarios, también lo hace lo que llamamos Voluntad o su 'dicho y hecho', el cual no se deja utilizar por quien se escapa de la órbita del libre albedrío de las personas, una a una. Claro que uno puede hacer de ello caso omiso, actuando con pretensiones colecivas que no respetan la libertad individual,  pero el precio que deberá pagar será muy alto, básicamente caer en la desgracia y la degradación, porque de esto no hay quien se escape. El 'dicho y hecho' no deja de ser una herramienta para su propia extravagancia, Manuel, como siempre lo ha sido para los que han destacado en sus facetas singulares, como Gaudí con su Sagrada Familia, o, sin ir tan lejos, el gran José Tomás, un torero de los que alzan en la plaza faenas que son como catedrales del arte de la vida y de la muerte. De modo que lo mejor es insistir en su empeño extravagante, el cual, aunque considere que ya no tiene nada más que enseñarle, en realidad tan sólo acaba de empezar, como usted mismo insinuaba hace un momento.

Miró Manuel de reojo al señor Quinqué, que con su cara de pájaro y los ojos saltones que le eran propios, sacaba humo del cigarro como una locomotora. Y sintió hacia él una profunda estima, que se hizo extensiva a todas las personas que en ese momento paseaban por las Ramblas, la mayoría turistas, siguiendo aquel principio de fraternidad universal que el guía turístico seguía por imperativo profesional y por vocación. Y pensó que gracias a él, lo que había nacido en el entorno de los títeres, se había extendido y se sustentaba ahora en la ciudad donde vivía, que tenía su propia extravagancia como era el caso también de las Ramblas. Y ver aquella suma de extravagancias encima de la suya, que se extendía más allá del planeta por el Sistema Solar, le dio una potente sensación de plenitud, como si hubiera cambiado de ciudad e incluso de país por no decir de planeta. Comprendió que a partir de entonces sus diferentes espacios se abrirían en el mismo acto del ir y del hacer, siguiendo la nueva lógica inaugurada del 'dicho y hecho ', hacia el pasado y hacia el futuro a la vez.

- Lo ha entendido a la perfección, Manuel, y permítame añadir que a pesar de la saturación y las discusiones sobre el tema, la ciudad de Barcelona sigue y seguirá siendo, en mi opinión, el mejor destino para pasar unas buenas vacaciones. No sólo por sus playas, todas con duchas y barridas cada día, sus lugares insólitos y de gran relieve arquitectónico y cultural, las Ramblas que laten como el corazón que es de la ciudad, y la Sagrada Familia y otros edificios y lugares extraordinarios, sino también porque es el mejor lugar para comprar puros a buen precio y poderlos fumar mientras uno pasea por sus calles, sin hacer ni pensar en nada. Motivos más que suficientes para garantizar una estancia placentera y provechosa al cien por cien.

- ¡Estoy plenamente de acuerdo con usted, sí señor!

- ¿Y qué le parece, Manuel, si nos levantamos y rambleamos con nuestros cigarros encendidos para demostrar al mundo que lo que decimos es real y no una utopía extravagante?

- ¡Dicho y hecho, señor Quinqué!

28è i últim capítol (2a part): Dit i fet





Seien a la mateixa taula de les Rambles on els va sorprendre l'atemptat de la furgoneta assassina. Havien dinat en un petit restaurant del centre i va ser en Quinqué qui va insistir en retornar a aquell carrer que tant s'estimava. Fumaven les seves Breves de Quintero amb dos cafès al davant. No gaire lluny d'on eren, un mar de flors cobria el centre de les Rambles en homenatge a les víctimes, i una munió de gent orava al seu entorn, com si es trobessin davant d'un altar fet de flors i espelmes.

- Vegi, Manuel, fins a quin punt l'extravagància de la ciutat de Barcelona està íntimament associada al Temps, que per fer la feina que aquest sol acomplir en mesos i anys, em refereixo a curar les ferides i apaivagar les passions encontrades, aquí no ha trigat ni un dia a realitzar-les, com es pot veure en la resposta de la gent local i de fora, que han decidit convertir l'horror de l'atac criminal en l'ocasió de saltar de l'u al tres de la concòrdia en el temps de dir una avemaria. Una particularitat insòlita, perquè com li vaig dir una vegada, al Temps no li agrada associar-se a les extravagàncies col·lectives sinó a les individuals, que li són més grates. I potser sigui aquest un dels secrets més ben guardats del caràcter irresistible de l'extravagància de Barcelona, que en estar sustentada per individualitats fortes com són les excentricitats dels arquitectes modernistes i d'en Gaudí en primera instància, més la singularitat de les Rambles, que  com dèiem l'altre dia es caracteritza per ser un carrer que passa directament del dos al tres de les diferències exhibides, és a dir, que promou i exalta que cadascú faci el que li dóna la gana, ha seduït al mateix Temps en persona, cosa que no és gens fàcil.

Les Rambles havien recuperat, en efecte, el seu pols tot i que es respirava una atmosfera d'excepcionalitat, com si tots els que l'ocupaven, de dins i de fora, la miressin per primera vegada, fixant-se en detalls que abans mai ningú hi havia caigut: els cambrers de bars i restaurants, que havien ajudat a tanta gent, ara vistos amb una simpatia immensa, quelcom d'impensable feia uns dies; els venedors de la Boqueria, dels quioscos de flors o de diaris, persones anònimes que tanmateix havien estat els primers a auxiliar a les víctimes; certs aspectes del mobiliari urbà que havien quedat danyats per la furgoneta; les façanes dels bars o dels hotels, on tanta gent s'havia refugiat; i molts altres detalls banals que ara donaven relleu i personalitat al carrer.

- També li haig de dir, però, que els barcelonins haurien de tenir molta cura en demanar més del compte al Temps, especialment en volicions que no tinguin res a veure amb la llibertat individual i el respecte de les diferències, perquè de la mateixa manera que ara ha actuat en benefici de la ciutat, ho pot fer en contra si se li exigeix ajuda per allò que no li agrada fer, em refereixo a les extravagàncies impositives. Per fortuna, el poble català, que en alguns aspectes pateix obsessives inclinacions col·lectivistes, té en canvi molt acusat el principi de la individualitat a ultrança, com han demostrat sempre els seus esperits més rellevants, que s'han distingit per portar la contrària a tothom, peti qui peti. És per això que des de l'agència Mercuri som optimistes respecte al futur de la ciutat, que veiem sempre pujada al carro de l'excentricitat exaltada, gràcies també als continus qüestionaments de la que és objecte, malgrat els conflictes i les discussions que això pugui generar. Ara, si algú em demanés un consell, jo li diria sense cap mena de dubte: senyors, optin per l'extravagància més acusada i fugin de la mitjana i del punt mig. I lluny de resignar-se, optin sempre per l'optimisme i la construcció!

Escoltava en Manuel sense escoltar, ja que si d'una banda tenia molt present els fets ocorreguts a les Rambles, encara ho estaven més els que havia viscut en la seva pròpia extravagància, molt diferent de la de Barcelona, però a la vegada ben particular. Havia sobreviscut a la trobada amb Volcà i a la implantació dels dos titelles, Kalim i Kilam, que ara sabia estaven per sempre associats a la seva persona. L'irritava saber que tot plegat havia estat una funció representada al Teatret dels Mons dels seus titelles, un teatret però que era la mateixa vida. I sabia que sense haver canviat res en aparença, la seva persona havia donat una volta de campana com una catedral. Tota l'Extravagància s'havia com qui diu concentrat en aquells dos titelles i en les seves dues mans, que encarnaven aquella capacitat de fer el que un vol fer. Havia incorporat el 'dit i fet' dels dos titelles, quan els va veure actuar a les mans del pobre Sam. 'Dit i fet', un principi absurd que tanmateix s'havia incrustat a la seva persona, com si li haguessin implantat un nou òrgan del que no en sabia res i del que ho havia d'aprendre tot.

- Té raó de pensar el que pensa, si em permet immiscir-me en el seu pensament, i li haig de dir que no és gens fàcil disposar d'aquestes facultats, sobretot quan un viu fora del mercat de les ambicions, com és el seu cas. Imagini's el perill que seria que els grans ambiciosos d'aquest món gaudissin dels atributs del 'dit i fet', és a dir, que tal com es pensa i es diu un desig, es fa i es compleix. Per desgràcia, tal és el cas d'alguns dels més aclamats egòlatres del planeta, que disposen de la mecànica i l'apliquen per als seus interessos. Clar que una cosa és la mecànica i l'altra el 'dit i fet', el qual per fortuna no es deixa atrapar així com així quan se'l vol utilitzar per a objectius roïns i menyspreables. I és que aquí hi ha un petit secret, si em permet de nou ficar-me on ningú em demana, que cal saber i no deixa de ser important: entre el Temps i el 'dit i fet', que és tant com dir la Voluntat, hi ha una correspondència directa i immediata, la qual té a veure amb allò que comentàvem l'altre dia al Born, quan dèiem que era un lloc que permetia ajuntar el temps amb la voluntat. Doncs això és en realitat el seu 'dit i fet', que s'esdevé quan la consciència entén i es fa seu el concepte del temps associat al de la voluntat, la qual d'alguna manera substitueix l'espai sense substituir-lo, per no ofendre ni portar la contrària al senyor Einstein i la seva teoria de la relativitat.

I malgrat que les paraules d'en Quinqué li entraven per una orella i li sortien per l'altra, com era el seu costum, sabia perfectament en Manuel que tot aquell assumpte tenia que veure amb la voluntat i amb el temps, conceptes que des de sempre l'havien intrigat i que en definitiva havien causat la preocupació obsessiva que acabaria per posar l'ou de la seva extravagància. Però ara l'ou i la Cambreta havien quedat a anys llum, com si aquella implantació dels dos titelles a les seves mans haguessin rematat l'aventura de l'extravagància, una aventura que en realitat donava la volta sobre si mateixa, ja que si d'una banda s'havia acabat, de l'altra tot just acabava de començar.

- Fixi's, Manuel, que de la mateixa manera que al temps li agrada portar la contrària a les obsessions col·lectives i els seus deliris patriòtics i totalitaris, també ho fa allò que diem Voluntat o el seu 'dit i fet', el qual no es deixa utilitzar per qui s'escapa de l'òrbita del lliure arbitri de les persones, una a una. Clar que sempre hi ha qui en fa cas omís, actuant amb pretensions col·lectives que no respecten la llibertat individual, però el preu que haurà de pagar sempre serà costós, bàsicament caure en la desgràcia i la degradació, perquè en això no hi ha qui se n'escapi. El 'dit i fer' no deixa de ser una eina per a la seva pròpia extravagància, Manuel, com sempre ho ha estat per els qui han destacat en llurs facetes singulars, com en Gaudí amb la seva Sagrada Família, o, sense anar tan lluny, el gran José Tomás, un torero dels que aixequen a la plaça feines que són com catedrals de l'art de la vida i de la mort. De manera que el millor és insistir en la seva extravagància, la qual, malgrat consideri que ja no té res més a ensenyar-li, en realitat només acaba de començar, com vostè mateix insinuava fa un moment.

Mirà de reüll Manuel al senyor Quinqué, que amb la seva cara d'ocell i el ulls una mica sortits que li eren propis, treia fum del cigar com una locomotora. I va sentir envers ell una profunda estima, que es va fer extensiva a totes les persones que en aquell moment passejaven per les Rambles, la majoria turistes, seguint aquell principi de fraternitat universal que el guia turístic seguia per imperatiu professional i per vocació. I va pensar que gràcies a ell, allò que havia nascut a l'entorn dels titelles, s'havia estès i es sustentava ara en la ciutat on vivia, que tenia la seva pròpia extravagància com també era el cas de les Rambles. I veure aquella suma d'extravagàncies damunt de la seva, que s'estenia més enllà del planeta pel Sistema Solar, li donà una potent sensació de plenitud, com si hagués canviat de ciutat i fins i tot de país per no dir de planeta. Va comprendre que a partir d'ara els seus diferents espais s'obririen en el mateix acte d'anar i fer, seguint la nova lògica inaugurada del 'dit i fet', envers el passat i el futur a la vegada.

- Ho ha entès a la perfecció, senyor Manuel, i permeti'm afegir que malgrat la saturació i les discussions al seu entorn, la ciutat de Barcelona segueix i seguirà sent, al meu parer, el millor destí per a passar-hi unes bones vacances. No només per les seves platges, totes amb dutxes i escombrades cada dia, els seus indrets insòlits i de gran relleu arquitectònic i cultural, les Rambles que bateguen com el cor que és de la ciutat, i la Sagrada Família i altres edificis i llocs extraordinaris, sinó també perquè és el millor lloc per comprar puros a bon preu i poder-los fumar mentre un es passeja pels seus carrers, sense fer ni pensar en res. Motius més que suficients per garantir una estada plaent i profitosa al cent per cent!

- Estic plenament d'acord amb vostè, sí senyor!

- I què li sembla, senyor Manuel, si ens aixequem i ramblegem amb els nostres cigars encesos  per demostrar al món que això que diem és real i no una utopia extravagant?

- Dit i fet, senyor Quinqué!